Una estudiante suele ir a la tienda de comestibles cerca de su residencia, donde trabaja un hombre con síndrome de Down, que empaca las compras de los clientes del establecimiento Pero un día la chica es testigo de este suceso:
“(Me encuentro en la tienda de comestibles a la que suelo ir, en la caja. El empleado que empaca los productos es un chico muy agradable con discapacidad mental. Este empaca los míos con cuidado)
Chico: “¿Quiere esta?”
(Agarra una de mis bolsas de tela, pero veo que tiene un agujero).
Yo: “No, mejor otra. Gracias.”
Mujer de detrás: “¡Dios! ¡Daos prisa!”
Yo: “Acabo de pagar, no ha hecho nada mal”.
Mujer de detrás: “Oh, ¿así que tú también eres lenta como él? Dios, toda la gente especial como vosotros deberíais dejar de molestar a la gente normal.
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